someday :)
Sunday, April 14, 2013
Friday, April 12, 2013
La amistad endeble
Para F.H., un puente
derribado en 2010
Si
los amigos son la familia que escogemos, sin duda lo hacemos a ciegas,
orientados por esa brújula emocional que nos hace ver cosas que a la larga se
transforman en espejismos. Entre dos identidades se teje una relación que, a
veces, parece insostenible pero mantiene el equilibrio a pesar de su estado
coloidal. Podríamos derribarlo pues un puente no se sostiene de un solo lado,
diría Oliveira. Nos empeñamos en mantener su entereza. Ergo, nos frustramos. El
edificio de la amistad está construido sobre arenas movedizas. Lo mismo sucede
con las amistades. Nada más frágil que la fraternidad elegida, nada más endeble
que la amistad.
Lo
insostenible de las relaciones yace en aquellos puntos que ceden a la fuerza
absorbente de la arena movediza. El mal humor, el malentendido, una borrachera
insoportable, una influencia extranjera, el consejo del psicólogo, la
distancia: cosas pequeñas que se interponen ¡y vaya que saben hacerlo!
Así,
por culpa de cualquier cosa, lo que hacia ver una amistad de cimientos sólidos,
de pronto se deja vencer en algunos puntos: impaciencia, intolerancia,
silencio, heridas no cicatrizadas, recuerdos lastimeros. Todo lo ruin y lo
indeseable humedece la estructura: la vuelve suave, floja, débil y, de pronto,
se derrumba.
No
se trata de un derrumbe cualquiera aunque nos deja atónitos. Muchos desplomes
de construcciones sólidas tienen explicación: que si el temblor o el clima, que
si la renovación urbana, que si la excavación profunda. En el aspecto amistoso,
el desprendimiento no es previsible, no tomamos en serio las señales –cuando
las hay-, nos engañamos con un ‘no pasa nada’ y dejamos que la relación se
diluya. Si sentimos algo, una corazonada de que nada será lo mismo, hacemos que
la idea pase de largo y no eche raíces en nuestros corazones con tal de no
propiciar la caída. Quizá sea la mejor opción a costa de no anticipar el sabor
de aquella sustancia ponzoñosa que en breve se torna placentera.
Simplemente,
no estamos preparados para que se acabe. Renunciamos al final justo cuando nos
toma por sorpresa. Sin aliento, quietos por el asombro, nos preguntamos: ¿Qué
fue lo que pasó? Nos quedamos sin respiración porque el puente se ha derrumbado
y no hay forma de llegar al otro lado. Nuestro amigo apagó la luz, tomó sus
cosas y se fue sin avisar. Ha retirado embajada, quizá debido a un impulso. El
silencio se apodera del espacio insalvable entre los dos. La duda queda. La
duda y la tristeza se nos vuelven familiares y tememos que nunca nos abandonen.
Tuesday, October 23, 2012
Elogio del tejido
Knitting is very conducive to thought. It is nice to knit a while,
put down the needles, write a while, then take up the sock again.
~ Dorothy Day
Montar los puntos.Recuerdo el tono de desprecio con el que cierto profesor en la carrera, decía que la filosofía no era como “tejer o hacer macramé”. Para él, tejer o hacer macramé, junto con una buena cantidad de manualidades que, sobra decir, son distintas a leer filosofía de la ciencia, escuchar música clásica o estudiar física y matemáticas, son actividades ridículas y superficiales. Poco le faltaba decir que son “cosas de mujeres” con ese toque peyorativo propio de los imbéciles. No sería raro que quienes desprecian el tejido también huyan de la libertad.
Una de derecho.
“Eres una Bobe” me dijo un alumno cuando me vio enseñar a tejer a una de sus compañeras. Su afirmación no provocó una respuesta de mi parte pero sí suscitó dos preguntas: ¿Será que ser una abuela es algo malo? y ¿Será que tejer y ser una abuela es una pesadilla? Las labores realizadas con tejido en agujas o ganchillo no son exclusivas de un sexo ni de un grupo de edad. La diversidad de estilos, puntadas, patrones, labores y usos superan las expectativas de quien le pone pegas a las manualidades.
Tomar un par de agujas y sentarse a tejer no representa un aspecto de la senectud. Verlo de esta manera obedece al desprecio de lo viejo: en medio de una era sustentada en lo efímero y lo pasajero, sentarse a tejer es como ponerle pausa a la vida, tomar asiento para envejecer. Cualquier semejanza con la tercera edad ¿qué importa?
Una de revés.
En la tienda de estambres del Pasaje Polanco, escuché que en algunas empresas estadounidenses, el tejido se ha convertido en una terapia para relajación. Numerosos oficinistas, ejecutivos, representantes y agentes han puesto manos a la obra y se han dejado llevar por el tric trac de las agujas. Se enteraron gracias a que, según contó la dependienta, un guapísimo ejecutivo de Nueva York solía pasar a visitarlas y comprarse algunas madejas para entretenerse durante su estancia en el D.F.
Diversas investigaciones han arrojado la evidencia de que el tejido induce serenidad a las personas. Mantenerse ocupado, dicen, evita que el cerebro se pasee por los senderos dolorosos del recuerdo o que camine por las heridas que han tardado en sanar. Además, el ritmo del tejido permite que las personas se concentren, lo cual resulta benéfico en otras actividades que tengan que desempeñar a lo largo del día. Para finalizar, la satisfacción de terminar un proyecto los hace sentirse capaces de emprender cualquier otro tipo de actividad que requiera dedicación y constancia. Numerosos especialistas apuntan que la gran ventaja de esta actividad es la portabilidad de la labor: pueden sentarse a tejer en cualquier parte, lo cual es un gran alivio en caso de que una emergencia nos tome formando una fila interminable para realizar un trámite burocrático.
Punto jersey.
En fechas recientes, el yarnfiti o el yarn bombing se ha consolidado como una expresión urbana que consiste en intervenir columnas, esculturas, rejas o árboles con piezas tejidas. Toparse con una escultura bien abrigada con bufanda, gorro y calentadores debe desatar más de una sonrisa. El tejido se consolida, de esta manera, como una actividad combativa y de denuncia. En cierta medida, es un esfuerzo de apropiarse y transformar aquello que usualmente se nos presenta como cotidiano: lo que hemos dejado de mirar.
En algunos países europeos se han organizado grupos de hombres y mujeres que salen a la calle con la misión de colorear con hilos las ciudades. Los troncos de los árboles se forran, la malla ciclónica se transforma en un telar y se visten las estatuas de héroes y personajes ilustres. El color reclama a la vista, llama a todos los pares de ojos que se han acostumbrado a ver sin mirar. Arrebatar, aunque sea una ojeada, cristaliza el propósito de esta guerrilla de estambre.
Remata y cierra.
Una profesora de literatura exclamó: ‘lo que es tener nada que hacer’ tras enterarse de que yo misma tejo mis bufandas y chalecos, entre otras prendas. Si tan sólo ella fuera capaz de regalarse un momento para sí misma, que no solo resulte en la realización de un producto si no de permitirse un rato para desenmarañar los nudos propios del día. Una madeja de estambre es tan propensa a enredarse como las ideas en la mente. Necesitamos calma y paciencia para desenredar los hilos conductores de la vida o de la prenda a confeccionar.
Como dice Doris Day, tejer conduce a pensar. El flujo de nuestros pensamientos puede acoplarse al ritmo del ir y venir de las agujas. Alternar estás actividades podrían propiciar proyectos literarios y graffiti textil. Pensar y tejer son actividades que abrigan al ser humano.
Friday, August 10, 2012
Rechazar la unidad primitiva
Si en más de una
ocasión te has referido a tu pareja como “media naranja”, “alma gemela” o “mi
otra mitad” debe ser porque el amor ha sido comprendido como la “búsqueda de lo
completo originario”
Hablar de algo que se completa quiere decir que ese algo es divisible. En
el caso del hombre, pareciera que es divisible, al menos, en dos mitades y eso
porque hablamos de la “otra mitad” de un yo. Siendo un poco rigurosos con las
mitades, deberíamos remontarnos al célebre mito del andrógino, narrado por
Aristófanes en El Banquete, gran diálogo platónico que versa sobre el amor, el
cual habla de un ser mítico que era “una cosa sola en cuanto a forma y nombre,
que participaba de uno y de otro, de lo masculino y de lo femenino […] la forma
de cada persona era redonda en su totalidad […] tenía cuatro manos, mismo
número de pies que de manos y dos rostros perfectamente iguales sobre un cuello
circular. Y sobre estos dos rostros, situados en direcciones opuestas, una sola
cabeza, y además cuatro orejas, dos órganos sexuales”.
Siendo unos seres tan
extraordinarios, llenos de fuerza y vigor además de mucho orgullo, se
atrevieron a conspirar contra los dioses. Zeus ordenó que los andróginos, en su
intento por llegar al cielo, fueran cortados por la mitad. Apolo se encargó de
arreglar la cara de acuerdo al corte y ató, lo que hoy se conoce como vientre,
dejando un agujero, “lo que llaman precisamente ombligo” quedando así un
“recuerdo del antiguo estado”. Las mitades deambularon por ahí, buscando a su
mitad respectiva. Si la encontraban se abrazaban a ella para no soltarla jamás,
hasta que terminaban muertas de hambre. La mitad tenía que ser repuesta una y
otra vez pues al aferrarse morían por no querer desprenderse de su preciosa
mitad. Zeus observó que sería menor el problema si cambiara los genitales hacia
el frente y así podrían satisfacerse el uno al otro: “el amor intenta hacer uno
solo de dos y sanar la naturaleza humana”
Conocí el mito cuando aún estaba en la preparatoria, fue en el libro Historia de las preguntas ¿Por qué? de
José Ezcurdia. No sé si fue la edad o la maravilla de ir poco a poco
profundizando en la filosofía que el ‘mito del andrógino’ me pareció la
explicación más exacta, más precisa y más increíble sobre el amor. En primer lugar me pareció fabuloso que
el ‘mito del andrógino’ pudiera fundamentar la existencia de las relaciones
homosexuales pues el mismo diálogo habla de la satisfacción que se puede encontrar
en la relación sexuada de un hombre y otro, lo mismo con las mujeres. En
segundo lugar, me atrajo mucho la idea de que uno supiera que, necesariamente,
hay una mitad que ha de completarlo. El mito da la certeza de que “hay un roto
para un descosido” o de que cada quien tiene su cada cual. Así no habría razón
para quedarse solo, esa soledad duraría un momento que, aún siendo largo,
valdría la pena en cuanto esa mitad apareciera.
No sé si para bien o para mal, hoy desconfío mucho de esa idea. Tal vez ha
sido el infortunio de algunas viejas amistades (en serio) o algunas lecturas lo
que me ha hecho darme cuenta de lo nociva que puede ser la idea de
“reconquistar la unidad primigenia”. Sin lugar a dudas, como dice Onfray en Teoría del Cuerpo Enamorado: “El
andrógino [ha sido] presentado como un modelo, la pareja propuesta como una
forma ideal destinada a la potencia libidinal, un dualismo promotor del alma y
negador del cuerpo”
A partir del discurso de Aristófanes, es que se ha concebido “el amor como
búsqueda cuando no hay nada que encontrar”
Onfray menciona que “cada uno busca a cada una – o su cada uno-, padece la
necesidad libidinal ciega, prueba algo, no encuentra nada, sigue buscando, pero
fracasa siempre, experimentando perpetuamente la reiteración de un deseo vivido
como sufrimiento, dolor y castigo por una hipotética falta que, sin embargo, no
ha cometido jamás.” Es sumamente difícil desprendernos de la idea del amor como
unidad, al menos en la cultura pop no dejan de hacer referencias a ello. La
humanidad entera emprende una búsqueda que, prácticamente, está destinada al
fracaso.
Si fuera cierto que la mitad existe, entonces no deberíamos agotarnos en su
búsqueda. Por ahí dicen que, respecto al amor, si lo buscas no vas a
encontrarlo, habría que esperar a que llegue y ya. Para ello tendríamos que
dejar a un lado la pretensión de enamorarse de un otro para constituir una
unidad. De cualquier manera, pensar que dicha unidad primitiva existe, implica
una "formidable esperanza" Habrá quien objete poniendo ejemplos de
parejas de las cuales se dice que sus miembros están hechos el uno para el
otro, que forman una unidad impecable. Si se da la unidad sólo es evidente en
la cópula. Más allá de eso habría que pensar si ese "ser el uno para el
otro" depende, más que de la compatibilidad, del fruto de la relación de
la pareja a transcurrir del tiempo.
Aunque Michel Onfray propone el
rechazo inmediato a la unidad primitiva, preferiría que pudiéramos despojarnos
de la idea de tener que formar una unidad. Que en el amor, mas allá de la
unión, se viviera la satisfacción de compartir, de la intensidad que implica
perderse en el otro para después recuperarse, mantener siempre la
individualidad puesto que "la mitad
perdida no se reencuentra jamás".
Tuesday, February 14, 2012
¿Es posible la paz? - KANT
No se trata de saber si la paz perpetua es algo real o no sin sentido, ni si nos engañamos o no en nuestro juicio teórico cunado aceptamos el primer caso.
Debemos actuar basándonos en ella como si se tratase de algo posible –aunque de seguro no lo es-. Y en vistas a ese objetivo, establecer la constitución (quizás el republicanismo de todos los Estados tomados en conjunto y en particular), que juzguemos como la más apta para regirnos y para poner fin a estas guerras impías hacia las que todos los Estados, sin excepción, han dirigido hasta ahora sus instituciones internas, como s se tratase de su fin supremo.
De este modo, si no podemos lograr tal objetivo y si para nosotros continúa siendo siempre un piadoso deseo, al menos, ciertamente, no nos engañaremos proponiéndonos la máxima de tender a ello sin cesar, porque éste es nuestro deber.
Nota: apenas encuentre la bibliografía exacta, la comparto por aquí.
Debemos actuar basándonos en ella como si se tratase de algo posible –aunque de seguro no lo es-. Y en vistas a ese objetivo, establecer la constitución (quizás el republicanismo de todos los Estados tomados en conjunto y en particular), que juzguemos como la más apta para regirnos y para poner fin a estas guerras impías hacia las que todos los Estados, sin excepción, han dirigido hasta ahora sus instituciones internas, como s se tratase de su fin supremo.
De este modo, si no podemos lograr tal objetivo y si para nosotros continúa siendo siempre un piadoso deseo, al menos, ciertamente, no nos engañaremos proponiéndonos la máxima de tender a ello sin cesar, porque éste es nuestro deber.
Nota: apenas encuentre la bibliografía exacta, la comparto por aquí.
Monday, December 6, 2010
Wednesday, September 29, 2010
Estoy cómoda
y no me gusta. Septiembre es mi mes de reflexión y por tanto, el mes que más detesto. Odio darme cuenta de que soy un fracaso, una mediocre, una sin-talento. En este mes mi autoestima decae en porcentajes insospechables. Aunque pasan cosas muy agradables, me enfoco en las pequeñas desgracias que se me aparecen. Sí, hago tormenta en un vaso, así soy yo.
Estoy muy enojada, deseosa de mandar todo al diablo. Sí, hablo de morir intencionalmente.
Estoy muy enojada, deseosa de mandar todo al diablo. Sí, hablo de morir intencionalmente.
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